El abuso de drogas es un comportamiento que se puede prevenir. Sin embargo, los efectos prolongados de las drogas en el cerebro pueden llevar a la drogadicción, que es una enfermedad crónica y recurrente del cerebro. Para cualquier persona adicta a las drogas, la necesidad compulsiva de consumir drogas puede ser abrumadora, afectando todos los aspectos de su vida y la de su familia. El consumo de drogas puede tener serias consecuencias para el futuro, tanto de un joven como de un adulto, porque las drogas pueden alterar la manera cómo funciona el cerebro y causar otras consecuencias médicas graves. El abuso de drogas puede impedir que su hijo se desempeñe bien en la escuela. Más adelante, puede dificultar su capacidad para encontrar y mantener un empleo, aún después de haberse graduado. Las investigaciones científicas han demostrado que la comunicación con los hijos es una manera eficaz de prevenir que consuman drogas. Nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para hablar con nuestros hijos sobre los riesgos asociados con el abuso de drogas.
ENTRE LOS EFECTOS Y CONSECUENCIAS TENEMOS:
ALCOHOL
El principal componente de las bebidas alcohólicas es el etanol o alcohol etílico, que tiene diferente concentración dependiendo de su proceso de elaboración. Las bebidas alcohólicas pueden ser:
• Fermentadas: vino, cerveza y sidra. Tienen una graduación entre los 4º y los 15º. Se producen por la fermentación de los azúcares de las frutas o de los cereales.
• Destiladas: son el resultado de la destilación de las bebidas fermentadas, con lo que tienen mayor concentración de alcohol. El orujo, el pacharán, el vodka, el whisky, el ron o la ginebra tienen entre 40º y 50º. Esto supone que el 40% o el 50% de lo que se bebe es alcohol puro.
• Fermentadas: vino, cerveza y sidra. Tienen una graduación entre los 4º y los 15º. Se producen por la fermentación de los azúcares de las frutas o de los cereales.
• Destiladas: son el resultado de la destilación de las bebidas fermentadas, con lo que tienen mayor concentración de alcohol. El orujo, el pacharán, el vodka, el whisky, el ron o la ginebra tienen entre 40º y 50º. Esto supone que el 40% o el 50% de lo que se bebe es alcohol puro.
Pocos minutos después de haber bebido, pueden aparecer una serie de efectos, cuya manifestación varía según la cantidad ingerida y las características de cada persona. Por orden de aparición en el tiempo y en relación con la concentración de alcohol en el organismo, estos efectos serían los siguientes.
• Desinhibición• Euforia
• Relajación
• Aumento de la sociabilidad
• Dificultad para hablar
• Dificultad para asociar ideas
• Descoordinación motora
• Intoxicación aguda
Los problemas derivados del alcohol pueden producirse tanto a corto como a largo plazo
Efectos a corto plazo
- Intoxicación etílica, que puede provocar un coma e incluso la muerte
- Favorece las conductas de riesgo, ya que el alcohol desinhibe y, además, provoca una falsa sensación de seguridad. Por ello está relacionado con accidentes de tráfico y laborales o con prácticas sexuales de riesgo que pueden llevar a contraer enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.
- Favorece las conductas de riesgo, ya que el alcohol desinhibe y, además, provoca una falsa sensación de seguridad. Por ello está relacionado con accidentes de tráfico y laborales o con prácticas sexuales de riesgo que pueden llevar a contraer enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.
Efectos a largo plazo:
- Hipertensión arterial
- Gastritis
- Ulcera gastroduodenal
- Cirrosis hepática
- Cardiopatías
- Encefalopatías
- Cáncer
- Alteraciones del sueño
- Agresividad
- Depresión
- Disfunciones sexuales
- Deterioro cognitivo
- Demencia
- Psicosis
- Gastritis
- Ulcera gastroduodenal
- Cirrosis hepática
- Cardiopatías
- Encefalopatías
- Cáncer
- Alteraciones del sueño
- Agresividad
- Depresión
- Disfunciones sexuales
- Deterioro cognitivo
- Demencia
- Psicosis
CANNABIS
El consumo habitual provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos:
• El hecho de fumarse sin filtro, aspirando profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final, favorece enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. Además, su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas.
• Altera el sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardiaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología.
• Existen datos que indican que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia.
• Altera el sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardiaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología.
• Existen datos que indican que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia.
El impacto psicológico del consumo de cannabis tiene una especial relevancia, dado que quienes lo utilizan principalmente son los jóvenes. Provoca dificultades para estudiar, al disminuir las funciones de atención, concentración, abstracción y memoria, obstaculizando, por tanto, el aprendizaje. Puede causar reacciones agudas de ansiedad y, en personas con predisposición a padecer trastornos mentales, puede provocar la aparición de estos trastornos o agravar los que ya se padecen.
Efectos a largo plazo
• Problemas de memoria y aprendizaje.
• Peores resultados académicos. Abandono prematuro de los estudios.
• Dependencia (7-10 % de los que lo prueban).
• Trastornos emocionales (ansiedad, depresión) y de la personalidad.
• Enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer.
• Trastornos del ritmo cardiaco (arritmias).
• Psicosis y esquizofrenia (especialmente en individuos predispuestos).
El cannabis actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral de la misma forma que lo hacen otras drogas, a través del estímulo de la liberación de dopamina. Por eso, el consumo continuado de cannabis produce adicción. La adicción aparece entre el 7 y el 10 % de las personas que lo han probado y en 1 de cada 3 de los que lo consumen habitualmente.
• Peores resultados académicos. Abandono prematuro de los estudios.
• Dependencia (7-10 % de los que lo prueban).
• Trastornos emocionales (ansiedad, depresión) y de la personalidad.
• Enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer.
• Trastornos del ritmo cardiaco (arritmias).
• Psicosis y esquizofrenia (especialmente en individuos predispuestos).
El cannabis actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral de la misma forma que lo hacen otras drogas, a través del estímulo de la liberación de dopamina. Por eso, el consumo continuado de cannabis produce adicción. La adicción aparece entre el 7 y el 10 % de las personas que lo han probado y en 1 de cada 3 de los que lo consumen habitualmente.
Síntomas de un trastorno por dependencia del cannabis:
• Síntomas de abuso o dependencia de cannabis
• Abandono del grupo de amigos no consumidores.
• Desinterés por actividades que no tengan relación directa con el consumo.
• Preocupación por disponer de cannabis.
• Uso compulsivo del cannabis.
• Problemas de rendimiento escolar o laboral.
• Irritabilidad, agresividad, inquietud, nerviosismo, disminución del apetito y dificultades para dormir, que ceden al consumir cannabis.
• Abandono del grupo de amigos no consumidores.
• Desinterés por actividades que no tengan relación directa con el consumo.
• Preocupación por disponer de cannabis.
• Uso compulsivo del cannabis.
• Problemas de rendimiento escolar o laboral.
• Irritabilidad, agresividad, inquietud, nerviosismo, disminución del apetito y dificultades para dormir, que ceden al consumir cannabis.
Cannabis y Psicosis
El consumo de cannabis puede dar lugar a varios tipos de trastornos mentales, entre los que se incluyen los trastornos psicóticos. Su consumo aumenta más de cinco veces el riesgo de padecer psicosis a lo largo de la vida. Cuanto antes se comienza a consumir y más frecuente es el consumo, mayor es el riesgo.
El consumo de cannabis puede dar lugar a varios tipos de trastornos mentales, entre los que se incluyen los trastornos psicóticos. Su consumo aumenta más de cinco veces el riesgo de padecer psicosis a lo largo de la vida. Cuanto antes se comienza a consumir y más frecuente es el consumo, mayor es el riesgo.
COCAÍNA
Existen diferentes preparados a partir de esta droga:
• Cocaína en polvo o clorhidrato de cocaína. Es la forma habitual de presentación de esta sustancia en España. Se suele consumir esnifada (aspirada por la nariz) y tiene unos efectos casi inmediatos que duran entre 2 y 3 horas. Aunque menos frecuentemente, también se usa por vía inyectada, en ocasiones mezclándola con heroína, lo que da lugar a un producto que los consumidores denominan speed-ball (pelotazo).
• Basuko o pasta de coca: Es sulfato de cocaína y se fuma mezclado con tabaco o marihuana. Su consumo en España es minoritario.
• Crack o cocaína base: Se consume fumada y su efecto es rápido, intenso y breve. Es muy adictiva, aunque su consumo en España es también minoritario.
• Basuko o pasta de coca: Es sulfato de cocaína y se fuma mezclado con tabaco o marihuana. Su consumo en España es minoritario.
• Crack o cocaína base: Se consume fumada y su efecto es rápido, intenso y breve. Es muy adictiva, aunque su consumo en España es también minoritario.
Efectos inmediatos:
• Euforia y sensación de aumento de energía.
• Disminución del apetito.
• Estado de alerta y falsa sensación de agudeza mental.
• Aumento de la presión arterial y el ritmo cardiaco.
• Contracción de los vasos sanguíneos.
• Aumento de la temperatura corporal.
• Dilatación de las pupilas.
• Disminución del apetito.
• Estado de alerta y falsa sensación de agudeza mental.
• Aumento de la presión arterial y el ritmo cardiaco.
• Contracción de los vasos sanguíneos.
• Aumento de la temperatura corporal.
• Dilatación de las pupilas.
A medio y largo plazo
• Problemas físicos y psicológicos además de adicción.
• El consumo habitual afecta al funcionamiento cerebral y puede provocar trastornos psíquicos como ideas paranoides (de persecución, de grandeza…) o depresión, y desencadenar cuadros de psicosis y esquizofrenia.
• Provoca daños muy importantes en los sistemas circulatorio y respiratorio y complicaciones neurológicas y gastrointestinales.
• El consumo habitual afecta al funcionamiento cerebral y puede provocar trastornos psíquicos como ideas paranoides (de persecución, de grandeza…) o depresión, y desencadenar cuadros de psicosis y esquizofrenia.
• Provoca daños muy importantes en los sistemas circulatorio y respiratorio y complicaciones neurológicas y gastrointestinales.
Riesgos y consecuencias del consumo:
• Alteraciones del estado de ánimo: cambios bruscos de humor, depresión, irritabilidad, ansiedad, agresividad…
• Insomnio.
• Impotencia, alteraciones menstruales, infertilidad.
• Paranoia.
• Alucinaciones y psicosis.
• Insomnio.
• Impotencia, alteraciones menstruales, infertilidad.
• Paranoia.
• Alucinaciones y psicosis.
HEROÍNA
La heroína puede fumarse, inyectarse o inhalarse por la nariz. Las dos primeras vías de administración son las de acceso más rápido al cerebro y, por tanto, las que producen efectos de forma más rápida. Muchos usuarios jóvenes se inician aspirándola por la nariz o fumándola, pensando, erróneamente, que de esta manera no se llega a la adicción. Sin embargo, a medida que el organismo se acostumbra a la droga y los efectos que produce se hacen menos evidentes, recurren a la inyección para obtener resultados más intensos, como los que experimentaban cuando comenzaron a consumir.
Efectos
• Flash (subidón), euforia, bienestar.
• Supresión del dolor.
• Náusea, vómito.
• Ofuscación de la mente.
• Depresión respiratoria.
• Flash (subidón), euforia, bienestar.
• Supresión del dolor.
• Náusea, vómito.
• Ofuscación de la mente.
• Depresión respiratoria.
La heroína es una droga altamente adictiva. Al principio, sus efectos son muy placenteros, lo que propicia una conducta de consumo continuado y repetido.
El uso crónico de la heroína mediante inyección provoca la aparición de venas cicatrizadas o colapsadas, infecciones bacterianas de vasos sanguíneos, abscesos y otras infecciones de la piel y tejidos blandos, y enfermedades hepáticas, cardíacas y renales. Las complicaciones pulmonares pueden ser el resultado tanto de los efectos depresores de la heroína como de la mala salud del consumidor, que por sus hábitos higiénicos o estilo de vida condicionado por su adicción, es más susceptible de adquirir enfermedades respiratorias (bronquitis, tuberculosis, etc…).
El uso crónico de la heroína mediante inyección provoca la aparición de venas cicatrizadas o colapsadas, infecciones bacterianas de vasos sanguíneos, abscesos y otras infecciones de la piel y tejidos blandos, y enfermedades hepáticas, cardíacas y renales. Las complicaciones pulmonares pueden ser el resultado tanto de los efectos depresores de la heroína como de la mala salud del consumidor, que por sus hábitos higiénicos o estilo de vida condicionado por su adicción, es más susceptible de adquirir enfermedades respiratorias (bronquitis, tuberculosis, etc…).
Algunos de los aditivos con los que se mezcla la heroína pueden obstruir los vasos sanguíneos de pulmones, hígado, riñones o cerebro, y causar infecciones y lesiones muy graves en estos órganos.
Compartir las jeringuillas u otros útiles de inyección, así como mantener relaciones sexuales sin protección, provoca infecciones por virus como el de la inmunodeficiencia humana (VIH), los de la hepatitis B y C, etc…
Compartir las jeringuillas u otros útiles de inyección, así como mantener relaciones sexuales sin protección, provoca infecciones por virus como el de la inmunodeficiencia humana (VIH), los de la hepatitis B y C, etc…
Riesgos y consecuencias del consumo de heroína:
• Tolerancia.
• Adicción o dependencia.
• Enfermedades infecciosas (VIH, hepatitis).
• Infección del endocardio y válvulas del corazón.
• Artritis y otros problemas reumáticos.
• Venas colapsadas.
• Abscesos cutáneos.
• Tolerancia.
• Adicción o dependencia.
• Enfermedades infecciosas (VIH, hepatitis).
• Infección del endocardio y válvulas del corazón.
• Artritis y otros problemas reumáticos.
• Venas colapsadas.
• Abscesos cutáneos.
DROGAS DE SÍNTESIS
Es el nombre por el que se conoce a un amplio grupo de sustancias producidas por síntesis química entre las que cabe señalar el éxtasis, el GHB, la ketamina, el PCP o “polvo de ángel”.En general contienen distintos derivados anfetamínicos o de otras sustancias que poseen efectos estimulantes y/o alucinógenos de intensidad variable, y que se encuentran en el mercado en diversas formas (pastillas, cápsulas, polvo, líquidos…) que pretenden resultar atractivas para los más jóvenes.
Éxtasis
No debe confundirse el “cristal” (éxtasis cristalizado) con el “crystal” (metanfetamina cristalina), pues son drogas distintas con efectos diferentes
Efectos inmediatos
• Sociabilidad, euforia, desinhibición.
• Incremento de la autoestima.
• Locuacidad.
• Inquietud.
• Confusión, agobio.
• Taquicardia, arritmia e hipertensión.
• Sequedad de boca, sudoración.
• Escalofríos, náuseas.
• Contracción de la mandíbula, temblores.
• Deshidratación.
• Aumento de la temperatura corporal o “golpe de calor”.
• 60
• Incremento de la autoestima.
• Locuacidad.
• Inquietud.
• Confusión, agobio.
• Taquicardia, arritmia e hipertensión.
• Sequedad de boca, sudoración.
• Escalofríos, náuseas.
• Contracción de la mandíbula, temblores.
• Deshidratación.
• Aumento de la temperatura corporal o “golpe de calor”.
• 60
El éxtasis puede producir, de forma inmediata, numerosos efectos adversos para la salud, desde náuseas, escalofríos, sudoración, visión borrosa o contractura involuntaria de los músculos de la mandíbula, hasta la muerte ocasionada por sobredosis.
Factores como la edad de inicio en el consumo, la dosis, la frecuencia, el uso simultáneo de otras drogas, así como otros factores ambientales y genéticos, son determinantes en la magnitud de los efectos crónicos producidos.
Factores como la edad de inicio en el consumo, la dosis, la frecuencia, el uso simultáneo de otras drogas, así como otros factores ambientales y genéticos, son determinantes en la magnitud de los efectos crónicos producidos.
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